El Ciclo Del Inversor Particular




Nuestro camino como
inversores en los mercados financieros está compuesto por diversas
etapas las cuales nos tocará estar sí o sí si somos consecuentes
con nuestra filosofía de inversión y buscamos alcanzar unos
objetivos finales.

Cada una de estas fases del ciclo inversor se define por una serie de características que nos pueden servir como orientación para desempeñarse en consecuencia en cada momento del ciclo, haciendo nuestra trámite más apto.

El ciclo del inversor tiene mucha relación con la teoría del ciclo básico, desarrollada por el economista Franco Modigliani, teoría la cual analiza el comportamiento de los individuos en presencia de el hucha en el prolongado plazo.

Parte de la saco de que
la vida de una persona va acompañada de un ciclo de ingresos. Así
cuando comenzamos a trabajar comenzamos una senda creciente de
ingresos que se maximizan más o menos en la porción de nuestra vida y
que luego ( a partir de los 50 primaveras), comienza a reducirse
lentamente conveniente a la perdida de capacidades para ser más
productivos en un mercado gremial que ya no es el que era cuando
entramos en él, y que acabarán siendo cero en el momento que nos
jubilemos.

Así pues, para poder tener un consumo constante a lo prolongado de toda nuestra vida ( y que no se vea pequeño drásticamente en el momento que pasamos a la retiro), Modigliani propone que los individuos destinemos parte de nuestros ingresos a capitalizar hucha que consumir en el futuro.

LAS FASES DEL CICLO
INVERSOR

Nosotros podemos trabajar
en nuestro propio ciclo básico maximizando nuestro ciclo inversor
particular. Para ello es necesario conocer qué hacer en cada una de
esas fases y así conseguir los mejores resultados.

Podemos afirmar que
existen dos grandes fases en el ciclo inversor: por un banda se
encuentra la período de acumulación, que como su propio nombre indica
es la período en donde el objetivo principal es la de que nuestro
haber crezca en saco a conseguir las mayores rentabilidades
posibles con el sistema a través del cual canalizamos nuestra
inversión en los mercados.

La período de acumulación
es la período de veterano duración del ciclo inversor, y más larga
será cuanto beocio sea el haber con el que iniciemos nuestra
cartera de inversión. Esta período se caracteriza por una serie de
claves que, de encontrar en su ejecución, nos harán impresionar ayer al
objetivo:

La secreto principal para tener éxito en la período de acumulación es la de ser capaces de hacer un buen asset management.

Una buena distribución de activos puede ser la diferencia entre una
rentabilidad regular y una rentabilidad extraordinaria.

Así, cuando nos encontramos inmersos en la etapa de acumulación
podemos sacar el mayor partido con una asignación de activos
dinámica, dándole más peso a la renta variable en los inicios de
esta período ( incluso destinando el 100% de nuestra cartera a la renta
variable cuando empezamos nuestra vida gremial), para ir adaptando
nuestra inversión a la nueva período de distribución a medida que
nuestra vida gremial comienza a encarar el final ( a partir de los 50
primaveras, aproximadamente).

A medida que nuestra etapa avanza y las ganancias de haber son mayores, podemos ir reduciendo la exposición a renta variable y a su vez aumentar la exposición a otros activos más defensivos, como la renta fija o productos de ahorro-seguro, para evitar que un corrección del mercado en la etapa final de la período de acumulación merme nuestro haber.

En esta período de acumulación igualmente es muy importante valer la
rapidez del incremento del haber. Ya lo hemos hablado aquí
muchas veces. Para ello poco que es esencial es realizar aportaciones
periódicas y reinvertir los dividendos que podamos cobrar ( adecuadamente
comprando más acciones si realizamos compras directas, o adecuadamente
mediante la inversión de nuestro caudal en fondos de acumulación).

La período de distribución es la período en donde disfrutamos de
todo nuestro esfuerzo en las décadas pasadas.

Es una período en donde consumiremos gran parte del haber que hemos acabado acumular en toda la período de acumulación, si adecuadamente no implica que no podamos seguir invertidos aunque sea en beocio mediad y asumiendo un beocio aventura con un beocio peso de la renta variable en nuestra cartera.

El aspecto más
importante en la período de distribución es el aspecto fiscal, puesto
que una mala comicios del uso del haber acumulado puede suponer
que tengamos que sufrir un esforzado corte fiscal.

La fiscalidad es poco que
cambia prácticamente cada año y que en cada país es diferente,
pero por norma militar siempre será mejor disponer de nuestro
haber acumulado mediante el cobro de renta periódicas que mediante
el cobro del haber en un único ingreso.

Así, es interesante
analizar el posible uso de productos de ahorro-seguro, como el seguro
de rentas, los PPA, PIAS o Unit linked, productos que pueden sernos
avíos para cobrar el haber aportado en forma de rentas
periódicas, y en algunos casos con buenas ventajas fiscales. Ahora
sí, el cuota de impuestos a la hora de deshacer nuestra cartera es
insalvable.

En definitiva, debemos
sacar el mayor partido a cada una de las fases de nuestro ciclo
como inversores para poder disfrutar al mayor una vez consigamos
nuestros objetivos financieros.

 





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